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#La Merced: Devoción Popular al Señor de Sumalao

06/06/2020 - Desde el Templo Parroquial de Nuestra Señora de La Merced se vivirá la Fiesta Grande del Señor de Sumalao; los devotos y promesantes lo harán desde sus casas, a raíz de la cuarentena establecida por la pandemia del COVID 19.

Cuadro del Señor de Sumalao en el Templo Parroquial de La Merced. @Santi López

Por César David Rodríguez    

Pasaron los Siete Viernes, la Fiesta Chica y este Domingo “Día de la Santísima Trinidad” se celebra la Fiesta Grande del Señor de Sumalao o Señor de Vilque.

El año 2020 dejará marcado para la historia un antes y un después. Es que en esta oportunidad le toca muy de cerca a una de las celebraciones trascendentes que tiene la Provincia de Salta.

Las normativas y autorizaciones no permiten las reuniones multitudinarias, como las que rodean a este gran acontecimiento religioso y popular.

Foto: @santilopez

La marca de su historia en el tiempo

Felipe Hipólito Medina, Licenciado en Ciencias Religiosas, en su libro “SUMALAO, Feria y Fiesta, una antigua devoción al Cristo de Vilque en el Valle de Lerma, nacida en la Feria de Mulas más grande del mundo” nos comparte datos que muy poco se conocen.  

Foto: César Rodriguez

Sumalao

El topónimo “Sumalao”, según varios investigadores, deriva de “sumac” que es una voz quechua “hermoso” y “ao” o “aho”, voz cacana que significa “lugar”; entonces, Sumalao “lugar hermoso”.

Su Importancia Económica

En el prólogo del libro, el Doctor en Ciencias Geológicas, Ricardo Alonso, sintetiza la importancia económica de Sumalao, cuando expresa: “Su historia está directamente relacionada con la vieja minería; con la feria de mulas más grande del mundo para abastecer al cerro Rico de Potosí, y con los toros herrados que eran arriados a pie y cruzaban la Cordillera para alimentar de carne a las faenas nitrateras del norte de Chile…”

Reseña histórica del culto 

Con respecto a la fiesta religiosa del Señor de Sumalao o Cristo de Vilque cita textualmente al Vicario General de la Diócesis de Salta (1907), Julián Toscano, en un relato de su libro “Historia del Primitivo Obispado del Tucumán”:

“He aquí, sin embargo, la tradición que se conserva al derredor del Cristo de Sumalao, y que, diremos así, forma su historia.

El cuadro del Señor de Vilque era conducido en una mula desde el Perú con destino a la Provincia de San Juan; dos hombres conducían la carga entre otras de diferentes especies que formaban el convoy.

Al pasar por Sumalao, que en ese entonces era el camino ordinario de los viajantes, la mula conductora del cuadro quedó bajo de un corpulento algarrobo sin que fuera notada por nadie; los arrieros siguieron adelante hasta cinco o seis leguas más en que recién la echaron de menos. Vuelto uno de los hombres sobre el camino andado, fue encontrada en el sitio referido. La pérdida de la mula se repitió hasta tres veces, notándose su desaparición de lugares más o menos distantes del primero, y siendo encontrada todas las veces en el mismo paraje de Sumalao y debajo del árbol antes dicho, con la particularidad que la última vez la mula estaba echada al pie del algarrobo, y no hubo medio humano de hacerla mover de allí hasta que descargado el cuadro en el mismo paraje, la mula abandonó el lugar.

 La coincidencia de encontrarse por tres veces al animal conductor en un mismo sitio y debajo del mismo árbol, y el hecho de no caminar sino cuando fue descargado allí mismo el cuadro, dio motivo para que tomaran todas estas circunstancias como indicio de la voluntad divina, de que en ese paraje debía edificarse un templo al Cristo de Vilque. Entonces los conductores o dueños del Cristo bajaron a la ciudad y dieron cuenta de lo ocurrido. El hecho se divulgó con facilidad, tomó las proporciones de un acontecimiento sobrehumano y la capilla fue levantada sin pérdida de tiempo. Lo cierto es que hoy tiene un espléndido templo, levantado exclusivamente con las ofrendas de los romeros que frecuentan el paraje de Sumalao atraídos por la devoción al Cristo”.

Cuadro del Señor de Sumalao. @Santi López

El Señor de Sumalao es un óleo de origen altoperuano, perteneciente a la escuela cuzqueña, arte meztizo o indoamericano de finales del siglo XVI, que representa a Cristo Crucificado acompañado de la Virgen María y el Apóstol San Juan.

Sumalao dependía de la Parroquia de San Pablo de Chicoana

Visita Histórica del Señor de Sumalao a Chicoana (1.999) para el IIº Encuentro Mariano del Valle de Lerma y en preparación al Jubileo del Año 2.000. Foto César Rodriguez

Según el historiador, Julián Toscano, la capilla de Sumalao data de 1775 aproximadamente. “No hemos podido encontrar la fecha de fundación de este santuario que, con toda probabilidad se remonta al siglo XVIII”.

Respecto a la capilla, el dato más antiguo que hemos encontrado es este:

“Siendo Cura de Chicoana el Maestro Pedro López de Vera en 1773, a cuya jurisdicción pertenecía Sumalao, hizo servir la iglesia de este paraje de Viceparroquia, de donde deducimos que mucho antes de aquella fecha ya existía el Señor de Vilque en el citado paraje de Sumalao”.

De un informe del referido párroco tomamos el siguiente dato:

“En 1775 finalizó él mismo la iglesia de Sumalao, lo que hace creer que fue la primera ó la segunda que sustituyó a la primitiva capilla”.  

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