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martes, 4 octubre, 2022

#Salta: Dos primos hermanos, egresaron juntos en la Armada Argentina

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Siempre juntos y más hermanos que primos, Mariana y Leonardo se criaron en el entorno de una familia humilde y numerosa del barrio Miguel Ortiz. Ambos nacieron en la capital salteña, como el resto de sus 15 primos. Contaron que la fundadora de la familia Chungara fue su abuela que, al enviudar, partió de Bolivia hacia Salta con sus cuatro hijos, a quienes supo mantener unidos.

Fue así como se criaron prácticamente juntos, primero en la casa de su abuela y luego viviendo a unas pocas cuadras de distancia unos primos de otros. Leonardo tiene 24 años y es el mayor de sus seis hermanos; Mariana tiene 23 y es la única mujer en su familia de tres hermanos. Él, muy compinche de los hermanos de Mariana, y Mariana, de las hermanas de Leonardo; y entre ellos, una gran amistad más allá de los lazos sanguíneos.

Además de las cotidianas reuniones familiares, compartieron folclore y ajedrez juntos y aunque Leonardo es un año más grande, todo se fue dando para que en el 2010 ingresaran a la Escuela Naval Militar en la misma promoción, la 144º; Mariana en el Escalafón Comando Naval y Leonardo en el de Infantería de Marina. 

“Es muy lindo ser una familia tan numerosa y juntarse los domingos en casa de mi abuela. De chicos siempre estábamos en contacto, los varones quedábamos en casa de Mariana y las chicas, en la mía. Somos una seguidilla de primos, lo que nos hace muy unidos”, contó Leonardo.

Y agregó: “Con mi prima tenemos la misma historia, entre una cosa y otra se acomodó todo para que juntos caminemos este rumbo en la Armada. Nos fuimos juntos por primera vez de Salta y realmente es bueno tenerla cerca y compartir la vida naval con ella. Si bien cada uno tiene sus amistades, siempre nos tendremos el uno al otro para lo que necesitemos”.

Ella rescata como Leonardo la gran unión que reina entre sus tíos y primos, “estamos todos cerca, en el mismo barrio, en un radio de tres cuadras a la redonda, siempre juntos; somos un familión”, dijo con orgullo. “Mi hermano es el mayor de los 17 nietos, le sigue Leonardo y después yo. Mi primo es a veces mi hermano, mi amigo, mi padre e ingresar juntos a la Armada nos unió mucho más. Toda la familia colaboró para que nosotros nos realicemos y sin ellos no estaríamos acá; la conclusión es que vale la pena pelear por lo que uno quiere porque todo es posible si uno se esfuerza para conseguirlo”, enfatizó.

Ninguno sabía, ni Mariana ni Leonardo, si finalmente les iba a gustar la vida militar, “ahora miro hacia atrás y estoy feliz hasta dónde llegué y todo lo que falta por venir”, manifestó Mariana. “El Viaje de Instrucción Naval durante seis meses por el mundo fue un antes y un después en nuestras carreras porque es más que un viaje, es una instrucción constante donde nos formamos para ser buenos ejerciendo nuestra profesión, que es una forma de vida”, agregó.

Estoy muy agradecida de las experiencias que vivo gracias a esta carrera; la Armada me dio la posibilidad de poder estudiar y no me veo en otro ámbito que no sea la Armada; es todo lo que tengo y espero estar siempre a la altura de lo que me pida”, destacó la flamante oficial de Marina.

“Ahora mi papá está muy feliz por mí y dice ‘si lo cuento en el barrio no me van a creer: la hija del albañil haciendo Patria, asombroso’. Él hizo el Servicio Militar en Bolivia y esperaba que uno de sus changos fuese militar; y más o menos le salió, pero fue la nena”, sonrió Mariana.

Para Leonardo, conocer el mar durante sus años en la Escuela Naval fue lo que marcó su vida. “En un ejercicio caminábamos por el bosque y de pronto encontré el mar; jamás había visto tanto mar”, contó asombrado. “Para mí la Armada es tanto una motivación como un desafío porque mientras forme parte de la Institución voy a hacer lo posible para defenderla y que vaya hacia adelante. Sin dudas, la Armada abre puertas: nos educan, nos instruyen y uno agradece y responde sirviendo a la Patria con esfuerzo y sacrificio”, agregó. Le gustaría especializarse en Comunicaciones dentro de la Infantería de Marina.

Leonardo, a quien sus compañeros y familiares llaman Boris, recordó un momento emotivo, previo a la zarpada de la fragata, que resume sus expectativas, logros y apego familiar: “Vi a mi mamá llorar, es algo que no puedo soportar y me uní a ella; y fue donde caí en la cuenta de todo lo que se venía: que iba a estar más lejos de lo que nunca había estado de mi casa y que luego de eso, al regresar al país, egresaría como oficial de Marina, de lo que siempre soñé desde que conocí la existencia de la Armada Argentina”.

Fuente: Gaceta Marinera – Portal de la Armada

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