Tras recibir el mensaje, esa noche de enero, ella accedió a un segundo encuentro ya que tenía que ir a Campo Quijano a retirar unas cosas que le había mandado su mamá, que en ese momento trabajaba en el cerro. Se encontraron frente a la escuela y, como comenzó a llover, él le propuso ir a su casa a refugiarse. Así lo hicieron. Se trataba de un inquilinato. Cuando entraron a la habitación, él comenzó a tocarle los pechos, la tomó fuerte de las muñecas y la tiró al piso. Venciendo su resistencia le bajó el pantalón y la ropa interior y la accedió carnalmente. La denunciante manifestó que le pedía por favor que la dejara pero él no la escuchaba. La soltó recién cuando ella se puso a llorar.
La víctima se levantó y corrió a la casa de su hermana, que a esa hora de la noche ya dormía. En un primer momento no contó nada. Después se animó a hablar con una sobrina y fue ella quien puso al tanto de lo ocurrido a sus hermanas mayores, que la acompañaron a hacer la denuncia.
El sujeto fue condenado en una audiencia de debate llevada a cabo en la Sala III del Tribunal de Juicio, presidida por la jueza María Gabriela González. Cumplirá la pena en la Unidad Carcelaria 1.





